A principios del siglo XIV, en el valle noruego de Gudbrandsdal, Kristin lleva una vida tranquila y a salvo en la granja de Jørundgård, donde vive con su padre Lavrans, un importante terrateniente, su madre Ragnfrid, su hermana Ulvhild, su mejor amiga, Arne, y un grupo de sirvientes que cuidan de su inocencia y de sus maneras principescas. Kristin ha sido educada para salvaguardar el buen nombre y el honor familiar, y acepta sin dudar el derecho de su padre a prometerla en matrimonio con Simon, el hijo de otro terrateniente. Hasta que aparece en su vida el joven caballero Erlend.