Un grupo de niños (hermanos y primos entre 7 y 14 años) quedan varios días solos en una casa dentro de un country (urbanización cerrada, con seguridad privada y alambrado perimetral, que incluye instalaciones deportivas y otros servicios, además de sus propias reglas de seguridad y convivencia), sin el cuidado de sus padres. Es la crónica de esos días, entre la cotidianeidad inocente propia de la infancia y la ferocidad que surge del encierro.