Mayo del 68. Una auténtica batalla se libra en las calles de París, envueltas en humo y sonido de sirenas, entre la policía y los grupos de manifestantes. El joven François, poeta e insumiso, y sus amigos participan activamente en las revueltas, convencidos de que la revolución es posible. Tras los disturbios, sus esperanzas de cambiar el sistema se van apagando y entran en una etapa de desencanto amortiguada por el opio.