Destrozado tras ser abandonado por Christa, Jacques conoce a otra mujer, Marie, con la que empieza a vivir. La película recoge también su propia gestación, ya que Philippe Garrel entra con frecuencia en el encuadre para dar indicaciones a los técnicos, ayudar a los actores a construir sus personajes o reflexionar sobre su vida, que, como es habitual en él, constituye la materia prima del film.