Geirr, de 33 años, se quedó paralítico como consecuencia de un accidente de tráfico y está amargado, por lo que su compañera Ingvild, de 30, ya no sabe cómo tratarlo. En un intento por salvar su relación, Ingvild invita a su casa a un grupo de adeptos del “pensamiento positivo”. Geirr se lo toma como una invasión y no sólo se niega a considerar nada desde un punto de vista optimista, sino que, además, irá arrastrando al resto del grupo hacia la desesperanza y la angustia.