Al morir su hermana Christina, August se ve obligado a abandonar su dedicación como misionero para cuidar de Mia, su sobrina de cinco años. Christina, una antigua estrella porno conocida como “La Princesa”, ha muerto de sobredosis, dejando huérfana a Mia. August decide vengar la muerte de su hermana y, arrastrando a la niña, se embarca en una misión para destruir todo el material pornográfico en el que aparece Christina, al tiempo que trata desesperadamente de proteger a Mia, lo único valioso que posee.