El comandante Stovall visita en 1949 una base aérea abandonada de la campiña inglesa y recuerda los tiempos en que su unidad estaba estacionada allí durante la guerra. Sufrían un número de bajas muy elevado y su eficacia era escasa, en parte a causa del coronel Davenport, que se identificaba tanto con sus hombres que le resultaba imposible enviarlos hacia la muerte. El general Savage tomó el mando, redujo los permisos, cerró el bar e impuso disciplina a los hombres.